Emergencia COVID19

Ayer día 26 de marzo 2020 necesitaba una receta que me dispensan en mi centro de salud; Al llamar para pedir cita me advirtieron que no fuera allí que el médico me llamaría. Y así fue. Un rato después llamada del médico a mi móvil y listo.

¡Vaya! pensé ¡que rápido y que bien! y no pude menos que recordar las horas muertas que me pasado en el ambulatorio (antes se llamaba así) para conseguir lo mismo que ahora había recibido con tantísima facilidad, eficacia, y comodidad.

Y la “culpa” es del Corona-virus; Naturalmente mi frivolidad no llega a tanto como para hacer de menos semejante situación en la que nos ha metido este dichoso virus, y ni una sola muerte ocasionada por él justifica nada de lo bueno, y ahí mi reflexión, que el COVID19 nos está dejando.

Por que sí, esto de la pandemia nos está dejando lecciones muy aprovechables que a muchos, como a mi, nos hubiera costado imaginar hace apenas 15 días.

Eficiencia

Esta historia personal que os cuento podría ser un ejemplo de la misma, pero hay muchísimas más y me voy a centrar en una en concreto que a mi me ha llegado al alma.

Madrid, azotada como ninguna ciudad de España, por la pandemia . En 24 horas han organizado en IFEMA algo parecido a un hogar dónde los “sin techo” tengan uno.

Y si en 24 horas lo montaron, en menos de una hora estaba lleno. ¡Caray! ¿será que era necesario? ¿será que un virus que nos acecha a todos, pobres y ricos nos ha hecho pensar en ellos, los desposeídos de la sociedad con tanta diligencia y eficiencia? ahí lo dejo. Porque el tema merecería una reflexión mas a fondo.

Solidaridad

Los casos son infinitos, tantos como personas, por que cada uno de nosotros tenemos nuestras propias historias de solidaridad y todas merecen un Princesa de Asturias a la generosidad que ha brotado de nosotros para romper esas corazas de egoísmo que todos llevamos en nuestro corazón.

Solidaridad con tanta gente que vive sola, y que está sola en el mundo, que no siempre es lo mismo, y a los que hemos ido a ayudar a hacerles la compra, traerles medicinas de la farmacia, y en definitiva a hacerles sentir, que no están solos que hay gente por ahí, que piensa en ellos.

Solidaridad con los enfermos, pacientes de riesgo a los que, en la medida que hemos podido hemos hecho llegar nuestro apoyo y también nuestra ayuda.

Solidaridad con todos, quizá porque los primeros necesitados de esa cercanía y apoyo hemos sido nosotros mismos que aún estamos asimilando todo esto que se nos ha venido encima en tan poco tiempo, y nos ha obligado a encerrarnos y a pensar… ¿no sería que la aceleración en la que vivíamos nos impedía pensar  y sobre todo pensar en los demás?

Altruismo

¡Menudo palabro! ¿que es eso? ¿Altruismo?

Según Google, y copio su definición : Tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio.

Según la Psicologia social: Cualquier comportamiento que suponga un beneficio para otras personas y la sociedad. La conducta de ayuda sería cualquier acto que tenga como objetivo beneficiar o mejorar el estado de otra persona.

Y si tuviera que definir la conducta general, masiva,  de la sociedad Española y mundial en estos momentos sería exactamente esa: Altruista.

Aplausos en beneficio de tanta gente que desde primera linea de batalla arriesga su salud y su vida por el beneficio de los demás.

Podría seguir pero me alargaría mucho para lo que pretendía con este post, aunque el resumen, por primera vez en mi vida (se me dan fatal los resúmenes) sería muy claro:

Pensamos en los demás, ayudamos a los demás, somos más eficaces y valientes, y todo eso nos hace sentir mejor. ¿no sería posible reflexionarlo y sacar enseñanzas para cuando esto se pase?

Porque todo esto pasará y sería terrible que no saliéramos de ello siendo mejores personas, a nivel global, a nivel mundial, planetario. Pero también y como no, a nivel individual. Ser mejor persona mejora el mundo. Yo voy a intentarlo.

¡Ah! y ¡Cuidado! no nos engañemos, ser mejor persona no siempre es fácil…

 

 

 

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